Conclusión

En conclusión, el significado e importancia de las cosas es cambiante, nunca dura, ni será el mismo ante los ojos todas las personas... La muerte y el día de muertos son un claro el ejemplo de esto.

El pensar que el valor y significado de una cosa es universal, es algo erróneo y, el pensar que este depende únicamente de nosotros, también lo es. Este se ve afectado por muchos factores, como lo son: la religión, el contexto histórico, el transcurso del tiempo, el lugar, etc.

Desde que los humanos empezaron a formar civilizaciones en Mesoamérica y sus alrededores, estos fueron creando sus propias concepciones de las cosas, razonando y creando a la vez un pensamiento y costumbres únicas, entre las cuales estuvieron la muerte y el día de muertos, siendo estas, cosas inéditas que se formaron con base a su propio pensar y sentir, construyendo los pilares de las mismas.
No obstante, la llegada de los españoles, marcaría un antes y un después en lo que hoy es México. 
El dominio espiritual transformó aquellos conceptos, unos de manera más radical que otros. 
Desde entonces, el significado de la muerte y la forma de festejar el día de muertos sufrió muchas modificaciones a través de las distintas épocas, hasta llegar a lo que tenemos a día de hoy que, y sin embargo,  no es el mismo para todas las personas, ya que existen pueblos que se aferran a sus tradiciones más antiguas o personas muy apegadas a los ideales de la religión que practican, formando de esta manera una mezcla cultural inmensa en la actualidad. 

El día de muertos y el significado de la muerte como tal, seguirá cambiando con el pasar de los años, es algo inevitable y natural. Sin embargo, es importante conocer como fue el origen de esto, sus raíces, y desarrollo, para así poder empaparnos de nuestra cultura, de nuestra historia, pudiendo de esta manera  sacar nuestras propias conclusiones. 
Sin importar cuantos años pasen, debemos valorar lo que de verdad importa, debemos buscar la forma de conservar el significado original, ya sea de la muerte, de nuestra tan amada festividad o de cualquier otra cosa, evitando que toda esa historia y tradición que lo rodea, quede en el olvido.